EL DÍA DE LA VERDAD.
-Hola,
¿cómo estás? A lo mejor y ni sabes, cómo fue que llegaste hasta aquí, para leer
este blog.
Te
voy a dar unas opciones:
1.-
Eres mi amigo o amiga y te pase el link.
2.-
Link en Instagram.
3.-
Quizás te pasaron el link, porque le pareció interesante el escrito, o por
simple y llana curiosidad.
4.-
Ni yo mismo sé, cómo llegaste aquí, pero si estás, no te vayas y te invito a
que leas mi escrito.
El
día de la verdad, a todos al menos una vez en la vida nos ha pasado algo. De
diferente situación. En ellas abarco; conflictos, problemas personales,
familiares, relaciones amorosas, amistades, entre otras. Y bueno te sientes en
una situación bastante conflictiva, en ocasiones con las personas que están a
tu alrededor, otras con tu propio YO.
Y
es ahí donde procedes a volverte hermético, a lo mejor y te aprendes a pulir,
conviertes muchas mentiras en verdades, día a día te crees la historia, la
repites una y otra vez, hasta aprenderla de memoria. No hay día en el cual no
dejes de pensar en la situación real, te agobias, te sientes cansado o cansada,
triste, deprimida, deprimido, bueno varios conflictos que existen en las
emociones.
De pronto aparecen esos seres humanos tan especiales, únicos en la
vida, a esas personas a las que les llamas amigos, almas gemelas, complemento.
Y le cuentas todo, absolutamente todo, lo que pasó, como sucedió y el por qué. Es
duro comentárselo, pero te atreves y lo haces, a lo mejor porque alguien más te
dio el valor e inspiración que tanto necesitabas. Justo allí, cuando piensas que
todo tu mundo se viene encima, que toda la mentira que habías construido
durante años, se derrumba y queda en la nada, te desesperas, te angustias al
saber cómo van a reaccionar, frente a la verdad.
Y
¡OH! Sorpresa, viene lo que no esperabas, recibes ese gran abrazo de todas las
personas que te rodean, te ayudan, te convierten esa lágrima en sonrisa. Te
levantan el ánimo y te dicen: NO TE
PREOCUPES, TODO ESTA BIEN. Estamos contigo, buscan la solución a la mentira
y florece la verdad. Por eso prepárate, piensa, espera el día y la hora adecuada,
para EL DÍA DE LA VERDAD, solo que
no demores tanto para quitarte ese disfraz que tanto te pesa y duele. Cuando
llegue ese día disfrútalo, recuerdalo y guárdalo, para que ayudes a otros y
otras a poder tener el valor y la fuerza necesaria para poder contar su verdad.
La vida no tiene límites, tú se los ubicas.
Los
días grises; soleados, terremotos, tsunamis, y varios desastres, no solo
naturales, si no también humanos, son solo temporales, la calma llega y se
queda contigo para siempre. Solo déjala entrar a tu vida.
¡Gracias
por leerlo!
Autor: Jonathan Franco.
Todos
los derechos reservados.

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